LOS TIEMPOS PASADOS: “1.960” CRONICA Por ARALES
Ahora Itagui no es un pueblo: Es una pequeña y encantadora Ciudad. El proceso de industrialización a traído consigo todas las comodidades del mundo moderno,algunas calles asfaltadas y amplias vehículos circulando; moviendo pasajeros y mercancías un comercio muy activo su gran plaza: El Parque Simón Bolívar. Tal era el panorama que encontraron los esposos Friedrichsen, quienes llegaron al País procedentes de Checoslovaquia y Alemania. Otto llego en 1.952, y la que seria su esposa Ana llego en 1.948. Se conocieron en Medellín y tras un breve noviazgo contrajeron nupcias. Juntos montaron un restaurante alemán en las afueras de Itagui, en una bella y antigua casa que perteneció a la familia Bedout, de ascendencia francesa. Hacia allí se volcó la gente rica de Medellín y la colonia alemana, a comer chuletas ahumadas con repollo agrio, pato a la naranja y conejo. Los Friedrichsen tuvieron un hijo: Pedro. El niño creció en medio de los negocios de sus padres. El restaurante funcionaba muy bien. El problema era que muchas parejas acudían al restaurante, en los años 60, de loco amor, terminaban buscando alcobas de los Friedrichsen y rogando que los dejaran desfogar allí su pasión. Entre los habitantes visitantes del restaurante estaban los integrantes de la colonia alemana en Medellín, que después de la Segunda Guerra Mundial llego a tener 500 miembros,según calcula Pedro. Entre ellos estaba Pedro Wolff, un hombre que tenia dinero y pasaba el tiempo fabricando dientes y ojos artificiales, los cuales colocaba en forma gratis a quienes tenían necesidad. La demanda por las alcobas en la casa-restaurante, para hacer el amor, llego a ser tal que los Friedrichsen estaban seguros de que el mejor negocio era un motel. Acondicionaron primero dos piezas de una casita aledaña que había sido vivienda del mayordomo de la casa. Luego, ante el crecimiento del negocio, cerraron el restaurante y construyeron un motel de 15 habitaciones. Se llamaba Motel San Remo y era uno de los tres que había en Medellín. “A el iba toda la alta sociedad de Medellín-cuenta Pedro-. Imaginese usted los mas distinguidos apellidos y allá iban industriales, gobernadores, ejecutivos. Reservaban para ir a almorzar. El almuerzo se les tenia listo en la habitación, ellos ellos entraban con su amiga, estaban con ella y almorzaban,o almorzaba y estaban con ella, y adiós salían de nuevo. |