VÍAS DE COMUNICACIÓN DE ITAGÜÍ A FINALES Por Arales
En el siglo XIX las vías de comunicación presentaban un estado lamentable especialmente cuando el mantenimiento de las mismas corría por cuenta de los empobrecidos distritos. Para garantizar su óptimo estado no era suficiente el trabajo voluntario de los parroquianos, ni el de los presos; era necesario hacer inversiones imposibles de sostener con las arcas distritales; fue por ello que desde muy temprano se le dejó dicha responsabilidad a los gobiernos provinciales. Pero cuando el trazado de los caminos partía de una decisión distinta a la local, se definían tramas acordes con las necesidades de la capital. No es de extrañar el ver entonces como en la provincia del centro las principales rutas pasaran por Medellín o partieran de allí. La autonomía local también la reafirmaba un distrito cuando tenía su propia vía para llegar a Medellín. No obstante, un eje marcaría el derrotero de los caminos por el Valle de Aburrá y fue el río Medellín. La temprana aspiración de ver unidos los dos polos desde Barbosa hasta Caldas se materializó en constantes esfuerzos por abrir y mantener los llamados carreteros del Norte y del Sur. El carretero del sur unía a Medellín, Itagüí y Caldas .
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